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miércoles, 16 de julio de 2014

El Charro Negro

Aquí encontramos estas leyendas cortas de terror por si quieres buscar más. Esta leyenda cuenta la historia de un jinete llamado el Charro NegroUn tipo alto, con un traje elegante y de color negro que pasa cada noche por las carreteras buscando chicas incautas.

El Charro negro lleva con él siempre un gran y hermoso caballo de color azabache, y aunque brinda conversaciones interesantes a los hombres, su preferencia son las mujeres. Toda mujer que camina con él, no sufre ningún daño. Las acompaña hasta que lleguen a su destino o esté una iglesia cerca.
Pero las chicas que aceptan subir a su caballo, se dará cuenta pronto que no le será posible bajarse. El Charro negro cambiará de aspecto y se convertirá en el mismísimo diablo. Una vez la chica esté montada, se le verá alejándose rápidamente haciendo caso omiso a los gritos de la mujer, la cual no se vuelve a ver nunca más.

viernes, 13 de junio de 2014

La leyenda de la dama que visita los siete templos

La cultura y las leyendas mexicanas son muy conocidas en el país, ya que los cuentoscortos.info no solo cuentan relatos sobre personajes sino que también cuenta la historia del lugar donde se conocieron.

Una de las leyendas mexicanas más conocidas es la de la dama que visita los siete templos, esta es una historia que pasa en las calles de México, para ser más exacto en el viejo panteón de San Luis Potosí. Cuentan los taxistas que un día una mujer en la madrugada detuvo a un taxista justo fuera del panteón del Saucito, cuentan que el taxista estaba muy extrañado al ver una mujer a esas altas horas de la noche, el taxista que al parecer no estaba en turno, por caballerosidad subió a la dama para evitar una tragedia a altas horas de la noche.
Cuenta el taxista que la mujer le pidió llevarla a los templos de San Miguel, San Sebastián, Tlaxcala entre otros y en cada uno se detuvo a rezar, y así sucedió en las siete templos que visitó, una vez terminado el recorrido la mujer le pido la regresara donde la había subido y el taxista con extrañeza la obedeció, justo antes de bajarse la joven le dio una medalla y en ella una dirección, y le dijo que fuera ahí y ahí le pagarían el recorrido.
Faltando unas pocas horas para amanecer, el taxista acudió a la dirección proporcionada y al llegar ahí toco la puerta y explico lo que había sucedido, el hombre que abrió la puerta le explico al taxista que a esa persona que transporto toda la noche ya había fallecido y muchos taxistas antes llegaban con la misma historia.

El alfarero y sus vasijas

La siguiente es una ancestral leyenda mexicana.
Ésa era la profesión de Concepción (Concho, como lo llamaban sus allegados). Desde que el sol salía, aquel hombre se dedicaba a modelar la materia prima con gran esmero, pues esa era la única manera de proveerle a su familia los recursos necesarios para que pudieran alimentarse y vestirse.

Al mediodía, caminaba alrededor de tres horas hasta llegar al centro del pueblo. Allí colocaba una manta y sobre ella ponía toda su mercancía. En ocasiones, no vendía absolutamente nada, por lo que el viaje resultaba en vano.
Sin embargo, había otras veces en que la suerte le sonreía.
Un día de esos, en la que el sol estaba particularmente intenso, se escuchó a lo lejos el galope de un caballo. Concepción levantó la vista para ver de quien se trataba y se asustó pues vio que el animal venía directamente hacia donde se encontraban todos sus artículos.
Como pudo trató de quitarlos, pero como había vasijas de gran tamaño era difícil mover las rápidamente sin correr el riesgo de que alguna de ellas se rompiera. Lo que siguió fue una verdadera catástrofe, el caballo pasó por encima destruyendo la mercancía por completo.
Desconsolado rompió a llorar. Uno de los transeúntes se le acercó y le dijo:
- ¿Qué le sucede buen hombre? ¿Hay algo en pueda ayudarlo?
- No joven, muchas gracias. Ese caballo acabó con el poco barro que me quedaba. Ahora ¿qué va a comer mi familia?
- Le aconsejo que recoja esos pedazos y los vuelva a fundir para que pueda hacer nuevas piezas.
- ¡Esto no es bronce joven, pero gracias por el consejo! Dijo sonriendo el alfarero.
Concho recogió los escombros, los envolvió en la manta y se fue a casa.
A la mañana siguiente, notó que la manta estaba vacía. Todas sus piezas rotas yacían completamente restauradas. Entonces se arrodilló y dio gracias a aquel joven, que sin duda era un ángel. Espero te haya gustado esta leyenda mexicana.